Hoy nos centramos en los dolores de migraña, y en cómo combatir los fuertes dolores de cabeza que la caracterizan. La acupuntura, los suplementos dietéticos e incluso las relaciones sexuales son tres cosas que ayudan a aliviar las migrañas, no obstante, repasaremos concretamente tres de las plantas medicinales que también contribuyen a ello.
Matricaria:
Numerosos estudios han demostrado que esta planta es capaz de tener un efecto positivo sobre los dolores de cabeza, aunque esto no quiere decir que sea un medicamento infalible. Su uso regular previene y ayuda a aliviar sus síntomas. Se puede consumir tanto en hojas como en cápsulas, y también ayuda a mejorar el estado de ánimo.
Gingko:
Las hojas de este árbol son capaces de mejorar la circulación de nuestro cerebro, y por consiguiente, disminuir nuestros dolores de cabeza. Suele usarse en la tercera edad, para evitar pérdidas de memoria. Se recomienda tomar en gotas, 30 en dos veces al día.
Cimífuga:
En tercer lugar tenemos una planta medicinal de origen norteamericano, que se utiliza a menudo como regulador menstrual. Conviene utilizarla cuando el dolor de cabeza o migraña tiene lugar en el periodo menstrual.
Existen varios productos que contienen su extracto, y en este caso, uno o dos comprimidos diarios puede ser más que suficiente.
Si quieres obtener más información sobre qué son lás migrañas y otra información de utilidad, visita nuestro otro artículo: Migrañas.
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viernes, 4 de mayo de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Frutas, alimento indispensable
Las frutas son un alimento muy importante para el organismo, no solo por el sabor irresistible de ellas y sus vitaminas, si no porque mantienen la piel tersa y llena de vitalidad y energía. Las frutas son imprescindibles para los niños, hoy en día la mayoría de ellos, no consume la cantidad necesaria de ellas, o en algunos casos, pueden pasar días sin comer frutas.
Lo fundamental a saber:
El punto es que las vitaminas son fundamentales y nada mejor que las frutas en ayunas para retenerlas mejor. ¿Por qué en ayunas? Cuando el estómago está libre de alimentos, el cuerpo necesita por la mañana la primer comida del día. El punto, es que al ingerir frutas antes que beber el yogur o la leche, garantiza una aceptación total de nutrientes y vitaminas como elementos esenciales que cada fruta posee. Como siempre se dice, “el desayuno es la principal comida del día”, el cuerpo se llena de vitalidad y energía. Un buen desayuno, requiere de frutas, jugos, leche y derivados de ella como pan, que puede ingerirse tostado si se desea. Hoy en día, es frecuente ver que nadie le da importancia al desayuno, muchas personas corren al trabajo, corren al estudio, corren y corren pero, ¿Qué pasa con los nutrientes? Las personas que desayunan correctamente, poseen más vitalidad en el día, y no solo eso, si no, que poseen más vitaminas y mejores condiciones saludables.
Frutas ricas en vitaminas y antioxidantes:
Las frutas que poseen una gran cantidad de vitamina C, importante para la salud y defensas del organismo son, la naranja, el limón, Kiwi, Guayaba, Tangerina. Frutas ricas en Vitamina E son: El Kiwi y el Melón, son dos frutas con importante vitamina A. Cada fruta aporta vitaminas, la más completa se dice que es la Manzana junto con el Kiwi. El Potasio se puede encontrar en la banana para las piernas. Comer uvas es saludable, estas poseen antioxidantes y son rejuvenecedoras, se puede comprender que son fundamentales para una vida sana y rica en salud. Un buen desayuno y una buena comida con nutrientes garantizan sin duda un cuerpo saludable.
Lo fundamental a saber:
El punto es que las vitaminas son fundamentales y nada mejor que las frutas en ayunas para retenerlas mejor. ¿Por qué en ayunas? Cuando el estómago está libre de alimentos, el cuerpo necesita por la mañana la primer comida del día. El punto, es que al ingerir frutas antes que beber el yogur o la leche, garantiza una aceptación total de nutrientes y vitaminas como elementos esenciales que cada fruta posee. Como siempre se dice, “el desayuno es la principal comida del día”, el cuerpo se llena de vitalidad y energía. Un buen desayuno, requiere de frutas, jugos, leche y derivados de ella como pan, que puede ingerirse tostado si se desea. Hoy en día, es frecuente ver que nadie le da importancia al desayuno, muchas personas corren al trabajo, corren al estudio, corren y corren pero, ¿Qué pasa con los nutrientes? Las personas que desayunan correctamente, poseen más vitalidad en el día, y no solo eso, si no, que poseen más vitaminas y mejores condiciones saludables.
Frutas ricas en vitaminas y antioxidantes:
Las frutas que poseen una gran cantidad de vitamina C, importante para la salud y defensas del organismo son, la naranja, el limón, Kiwi, Guayaba, Tangerina. Frutas ricas en Vitamina E son: El Kiwi y el Melón, son dos frutas con importante vitamina A. Cada fruta aporta vitaminas, la más completa se dice que es la Manzana junto con el Kiwi. El Potasio se puede encontrar en la banana para las piernas. Comer uvas es saludable, estas poseen antioxidantes y son rejuvenecedoras, se puede comprender que son fundamentales para una vida sana y rica en salud. Un buen desayuno y una buena comida con nutrientes garantizan sin duda un cuerpo saludable.
lunes, 23 de abril de 2012
Neumonía Neumocócica
La neumonía neumocócica se produce cuando las bacterias, Streptococcus pneumoniae llegan a los alveolos luego de ser aspiradas. Allíestos microrganismos hallan un ambiente ideal para su proliferación.
Síntomas de la neumonía neumocócica: Las manifestación de la enfermedad se da de manera brusca. La primera señal corresponde a los escalofríos intensos, luego la temperatura comienza a subir y se mantiene entre los 39 y 41 grados, lo que es una fiebre alta. Es habitual la presencia de infección respiratoria entre 1 y 3 días antes del inicio de la enfermedad.
Patogenia: Los síntomas de la enfermedad se deben sobre todo a la respuesta del organismo del paciente infectado y no tanto a la producción de factores tóxicos por parte de las bacterias. La bacteria Streptococcus pneumoniae coloniza fácilmente la bucofaringe y ocasiones puede diseminarse hacia los senos paranasales, los pulmones y el oído medio desarrollando la enfermedad. En situaciones especiales puede llegar al cerebro a través de la sangre.
Tratamiento de la neumonía neumocócica: El principal fármaco para el tratamiento de la neumonía neumocócica es la penicilina. En pacientes alérgicos se utiliza fluoroquinolonas o vancomicina combinadas con ceftriaxona.
Profiláxis: Se recomienda la aplicación de una vacuna conjugada de 7 serotipos en niños menores de 2 años; en adultos se utiliza una vacuna polisacárida de 23 serotipos.
Síntomas de la neumonía neumocócica: Las manifestación de la enfermedad se da de manera brusca. La primera señal corresponde a los escalofríos intensos, luego la temperatura comienza a subir y se mantiene entre los 39 y 41 grados, lo que es una fiebre alta. Es habitual la presencia de infección respiratoria entre 1 y 3 días antes del inicio de la enfermedad.
Patogenia: Los síntomas de la enfermedad se deben sobre todo a la respuesta del organismo del paciente infectado y no tanto a la producción de factores tóxicos por parte de las bacterias. La bacteria Streptococcus pneumoniae coloniza fácilmente la bucofaringe y ocasiones puede diseminarse hacia los senos paranasales, los pulmones y el oído medio desarrollando la enfermedad. En situaciones especiales puede llegar al cerebro a través de la sangre.
Tratamiento de la neumonía neumocócica: El principal fármaco para el tratamiento de la neumonía neumocócica es la penicilina. En pacientes alérgicos se utiliza fluoroquinolonas o vancomicina combinadas con ceftriaxona.
Profiláxis: Se recomienda la aplicación de una vacuna conjugada de 7 serotipos en niños menores de 2 años; en adultos se utiliza una vacuna polisacárida de 23 serotipos.
lunes, 16 de abril de 2012
Brucelosis
La Brucelosis es una enfermedad causada por el grupo de bacterias Brucella que se componen de seis especies de las cuales sólo cuatro afectan al humano: Brucella abortus, Brucella suis, Brucella canis y Brucella melitensis. Estas son cocobacilos gramnegativos, muy pequeños, que no se encuentran encapsulados y son inmóviles.
Cada variante de Brucella se reproduce mejor en ciertos animales. La brucella melitensis está presente en cabras y ovejas; la brucella abortus en ganado vacuno y bisonte americano; la brucella suis en ganado porcino y reno. Por último, la brucella canis en zorros y perros.
Síntomas de la bucelosis: en las fases iniciales de la enfermedad el paciente es afectado por un malestar general, escalofríos, fatiga, sudoración, pérdida de peso, mialgias, artralgias y tos. Cuando la enfermedad avanza y no es tratada se evidencia: fiebre, problemas digestivos, derrames articulares, dificultades respiratorias, lesiones osteolíticas. En los casos más graves se registran manifestaciones neurológicas, cardiovasculares y cutáneas.
La agresividad de la enfermedad depende del tipo específico de bacteria que infecta al enfermo. Los casos más leves son provocados por la Brucella abortus y la Brucella canis. La Brucella suis da lugar a la aparición de lesiones destructivas y su evolución es muy prolongada. Por último, la Brucella melitensis es la causante de los cuadros más graves debido a su capacidad para multiplicarse que le permiten lograr una concentración muy elevada en las células fagocitadas.
Contagio de la brucelosis: un ser humano adquiere la enfermedad a través del contacto directo con la bacteria, por ingestión o inhalación. La mayoría de los casos en seres humanos fueron causados por consumir alimentos contaminados, especialmente lácteos no pasteurizados. También se registran en personas que tienen contacto directo con animales infectados.
Tratamiento de la brucelosis: esta enfermedad es tratada con dioxicilina combinada con rifampicina durante un mes (como mínimo). En mujeres embarazadas y niños se utiliza trimetropin sultametoxazol.
Profilaxis: evitar el contacto con animales infectados y consumir productos lácteos pasteurizados.
Cada variante de Brucella se reproduce mejor en ciertos animales. La brucella melitensis está presente en cabras y ovejas; la brucella abortus en ganado vacuno y bisonte americano; la brucella suis en ganado porcino y reno. Por último, la brucella canis en zorros y perros.
Síntomas de la bucelosis: en las fases iniciales de la enfermedad el paciente es afectado por un malestar general, escalofríos, fatiga, sudoración, pérdida de peso, mialgias, artralgias y tos. Cuando la enfermedad avanza y no es tratada se evidencia: fiebre, problemas digestivos, derrames articulares, dificultades respiratorias, lesiones osteolíticas. En los casos más graves se registran manifestaciones neurológicas, cardiovasculares y cutáneas.
La agresividad de la enfermedad depende del tipo específico de bacteria que infecta al enfermo. Los casos más leves son provocados por la Brucella abortus y la Brucella canis. La Brucella suis da lugar a la aparición de lesiones destructivas y su evolución es muy prolongada. Por último, la Brucella melitensis es la causante de los cuadros más graves debido a su capacidad para multiplicarse que le permiten lograr una concentración muy elevada en las células fagocitadas.
Contagio de la brucelosis: un ser humano adquiere la enfermedad a través del contacto directo con la bacteria, por ingestión o inhalación. La mayoría de los casos en seres humanos fueron causados por consumir alimentos contaminados, especialmente lácteos no pasteurizados. También se registran en personas que tienen contacto directo con animales infectados.
Tratamiento de la brucelosis: esta enfermedad es tratada con dioxicilina combinada con rifampicina durante un mes (como mínimo). En mujeres embarazadas y niños se utiliza trimetropin sultametoxazol.
Profilaxis: evitar el contacto con animales infectados y consumir productos lácteos pasteurizados.
viernes, 13 de abril de 2012
Anemia hemolítica
La anemia, definida como una presencia de concentración en sangre de hemoglobina por debajo de sus valores normales (13-16 g/dl para hombres y 12-15 g/dl para mujeres), puede presentarse de diversas formas.
Sus síntomas principales, en este tipo de la patología, están caracterizados por la presencia de escalofríos, aumento del volumen del bazo, fatiga, fiebre, tez pálida, posible ictericia, es decir una coloración amarillenta de la piel a causa del aumento de la bilirrubina en sangre, palpitaciones, entre otros.
En el caso de la anemia hemolítica se puede evidenciar un número de eritrocitos (glóbulos rojos) menor al esperado. Esto se presenta como consecuencia de una destrucción (hemólisis) prematura de los mismos liberando su contenido y perdiendo cantidades importantes de hemoglobina. Dicho compuesto terminará siendo convertido en bilirrubina, lo cual aumenta la concentración de la misma en el torrente circulatorio provocando lo que se conoce como ictericia. Tal signo puede diagnosticarse fácilmente comprobando la coloración que posee la esclerótica del ojo.
Es curioso destacar que no siempre un cuadro de destrucción de eritrocitos puede llevar a la anemia. Muchas veces la médula ósea (sitio donde se generan los glóbulos rojos), es capaz de aumentar su velocidad de síntesis equiparando a la de destrucción, evitando de esta manera la manifestación anémica. De todos modos es necesario detectar las causas de la hemólisis y solucionarla.
Causas de la anemia hemolítica:
Pueden ser internas o externas, en las primeras pueden entrar en juego factores genéticos mientras que en el segundo grupo puede abarcar desde infecciones por parásitos como la malaria hasta problemas autoinmunes pasando por ciertas drogas y otros elementos no farmacológicos.
Tratamiento de la anemia hemolítica:
De dicho cuadro clínico depende de la causa que lo origine. De tal modo que para aquellas anemias hemolíticas causadas por infecciones como la malaria, su profilaxis se encontrará en el medicamento antiparasitario. Por lo tanto, siempre es necesario determinar la causa para aclarar el procedimiento a seguir. Algunas veces es necesario realizar transfusiones sanguíneas o implementar un suplemento de ácido fólico, hierro u otras sustancias.
También te pueden interesar:
- anemia
- anemia ferropenica
Sus síntomas principales, en este tipo de la patología, están caracterizados por la presencia de escalofríos, aumento del volumen del bazo, fatiga, fiebre, tez pálida, posible ictericia, es decir una coloración amarillenta de la piel a causa del aumento de la bilirrubina en sangre, palpitaciones, entre otros.
En el caso de la anemia hemolítica se puede evidenciar un número de eritrocitos (glóbulos rojos) menor al esperado. Esto se presenta como consecuencia de una destrucción (hemólisis) prematura de los mismos liberando su contenido y perdiendo cantidades importantes de hemoglobina. Dicho compuesto terminará siendo convertido en bilirrubina, lo cual aumenta la concentración de la misma en el torrente circulatorio provocando lo que se conoce como ictericia. Tal signo puede diagnosticarse fácilmente comprobando la coloración que posee la esclerótica del ojo.
Es curioso destacar que no siempre un cuadro de destrucción de eritrocitos puede llevar a la anemia. Muchas veces la médula ósea (sitio donde se generan los glóbulos rojos), es capaz de aumentar su velocidad de síntesis equiparando a la de destrucción, evitando de esta manera la manifestación anémica. De todos modos es necesario detectar las causas de la hemólisis y solucionarla.
Causas de la anemia hemolítica:
Pueden ser internas o externas, en las primeras pueden entrar en juego factores genéticos mientras que en el segundo grupo puede abarcar desde infecciones por parásitos como la malaria hasta problemas autoinmunes pasando por ciertas drogas y otros elementos no farmacológicos.
Tratamiento de la anemia hemolítica:
De dicho cuadro clínico depende de la causa que lo origine. De tal modo que para aquellas anemias hemolíticas causadas por infecciones como la malaria, su profilaxis se encontrará en el medicamento antiparasitario. Por lo tanto, siempre es necesario determinar la causa para aclarar el procedimiento a seguir. Algunas veces es necesario realizar transfusiones sanguíneas o implementar un suplemento de ácido fólico, hierro u otras sustancias.
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- anemia
- anemia ferropenica
jueves, 12 de abril de 2012
Anemia ferropenica
La anemia se define de manera general como el cuadro clínico en el cual un paciente posee una concentración de hemoglobina en sangre inferior a los estándares normales. Dichos estándares pueden llegar a variar entre distintos laboratorios, por ello es importante tener en cuenta los valores relativos que cada centro de análisis hematológicos contempla y que son detallados siempre en cada informe que se realiza.
Por lo general se considera que la concentración de hemoglobina es normal en todas aquellas personas de sexo femenino con niveles entre 120 - 150 g/L (110 - 150 g/L para embarazadas) y valores entre 130 - 160 g/L en personas de sexo masculino.
Pero un médico no puede quedarse solo con el diagnóstico general de anemia. Una hemoglobinemia disminuida indica una anemia pero no aporta muchos datos sobre las posibles causas. Por tal motivo, los médicos cuentan con distintos datos otorgados por el análisis de sangre que permiten la orientación del diagnóstico correcto.
Las anemias no siempre son descriptas de la misma forma simplemente porque no todas las anemias son iguales. Existe una compleja y amplia clasificación de las mismas, entre ellas se encuentra la anemia ferropénica, quizá uno de los tipos más comunes de anemia que evidencian los pacientes en las clínicas.
Sus causas más comunes son pequeñas hemorragias como las menorragias o hemorragias hemorroidales y que pueden estar exacerbadas en tiempos donde exista una alta demanda de nutrientes como puede ser la adolescencia o los períodos menstruales. Entre otras causas menos frecuentes se puede encontrar casos de mal absorción de hierro, problemas intestinales, mal nutrición, entre otros.
Síntomas de la anemia ferropenica:
Es prácticamente la misma que en la mayoría de las anemias comunes: cansancio, debilidad general, posible urticaria, sensación de adormecimiento, palpitaciones. También suele encontrarse alteraciones en la piel y mucosas, caída de cabello, uñas frágiles.
Tratamiento de la anemia ferropenica:
Generalmente a los pacientes con tal sintomatología suele recetárseles la administración de hierro por vía oral o bien por vía endovenosa según convenga. La mayoría de los casos presenta una evolución favorable, la normalidad se recupera aproximadamente una semana después del comienzo del tratamiento pero por seguridad puede ser prolongado hasta por seis meses.
Por lo general se considera que la concentración de hemoglobina es normal en todas aquellas personas de sexo femenino con niveles entre 120 - 150 g/L (110 - 150 g/L para embarazadas) y valores entre 130 - 160 g/L en personas de sexo masculino.
Pero un médico no puede quedarse solo con el diagnóstico general de anemia. Una hemoglobinemia disminuida indica una anemia pero no aporta muchos datos sobre las posibles causas. Por tal motivo, los médicos cuentan con distintos datos otorgados por el análisis de sangre que permiten la orientación del diagnóstico correcto.
Las anemias no siempre son descriptas de la misma forma simplemente porque no todas las anemias son iguales. Existe una compleja y amplia clasificación de las mismas, entre ellas se encuentra la anemia ferropénica, quizá uno de los tipos más comunes de anemia que evidencian los pacientes en las clínicas.
Sus causas más comunes son pequeñas hemorragias como las menorragias o hemorragias hemorroidales y que pueden estar exacerbadas en tiempos donde exista una alta demanda de nutrientes como puede ser la adolescencia o los períodos menstruales. Entre otras causas menos frecuentes se puede encontrar casos de mal absorción de hierro, problemas intestinales, mal nutrición, entre otros.
Síntomas de la anemia ferropenica:
Es prácticamente la misma que en la mayoría de las anemias comunes: cansancio, debilidad general, posible urticaria, sensación de adormecimiento, palpitaciones. También suele encontrarse alteraciones en la piel y mucosas, caída de cabello, uñas frágiles.
Tratamiento de la anemia ferropenica:
Generalmente a los pacientes con tal sintomatología suele recetárseles la administración de hierro por vía oral o bien por vía endovenosa según convenga. La mayoría de los casos presenta una evolución favorable, la normalidad se recupera aproximadamente una semana después del comienzo del tratamiento pero por seguridad puede ser prolongado hasta por seis meses.
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